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La constancia

Un buen día M. me dijo una cosa tan bonita que me dio un arrebato de locura y tuve que irme a su vera verita vera. Allí encontré cosas extraordinarias: Girona, furgonetas con libertad, pueblos con diecisiete habitantes y lo mucho que me gusta aprender nuevas lenguas. A su vera también ocurrieron los lugares comunes (y no comunes), las conversaciones non-stop, el “Jo competeixo” y los besos y caricias que quedarán en el recuerdo de las estrellas de Beget y de dos sacos de dormir.
Sin embargo, lo que realmente encontré en una carretera perdida del prepirineo gironés fue que mi constancia, las numerosas horas de terapia con mis dos A., los besos robados, los días de sonrisas cuando no apetecía y estos años de pensar en mí habían dado el resultado esperado: ya no esperaba nada de nadie, sólo esperaba algo de mí. Y así, mientras cantábamos a voz en grito como si nadie nos escuchara aquello de “quién iba a decir que sin carbón no hay Reyes Magos”, me sentí plena y segura al decidir que des…
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La ternura

El color de una mirada La sonrisa cómplice El leve roce de las sábanas compartidas La risa suave El frío de mis pies bajo sus piernas Los años pasados con sus recuerdos acumulados El agua de la ducha escapándose por el desagüe Los abrazos de media tarde Los momentos de plenitud compartidos La dulcura de una voz sonriendo piropos Y nuestra intimidad cubierta de ternura 

Barcelona

Lo bueno de algunas tristezas es encontrar conversaciones eternas de esas que se te quedan incrustadas en la piel y van contigo Carrer des Mirallers arriba, Pla de Palau abajo. Se trata de esas conversaciones y de esas miradas que cuando ocurren lo único que puedes sentir es que no las olvidarás. 

Y te quedas con ganas de más. De mucho más. Y ruegas porque el ave Madrid-Barcelona se haga más corto y puedas volver a disfrutar al día siguiente de esas conversaciones tan difíciles de encontrar que duran tres horas, dos cervezas y cinco paseos y versan sobre todos los recovecos de la vida. Pero sólo te queda cantar, recordar y tomarte un vino, o dos, mientras disfrutas del poso de estos pequeños grandes momentos.

"Seria fantàstic
que res no fos urgent.
No passar mai de llarg i servir per quelcom.
Anar per la vida sense compliments
anomenant les coses pel seu nom.
Cobrar en espècies i sentir-se ben tractat
i pixar-se de riure i fer volar
coloms.

Seria tot un detall,
tot un símptoma d'urbanit…

Recordándote

Mis días son una sucesión de emociones que florecen cuando me reconozco en su piel, cuando me enfado con todos porque B. se fue, cuando me encuentro con P. y con A. en la tardenoche más extraña desde aquélla de noviembre de dos mil catorce o cuando recibo esos mensajes de L. que me hacen recordar a partes iguales nuestras noches, nuestros días y los días que vendrán. 
Pero al final del día, lo importante es seguir. Seguir viviendo. Seguir conquistando cada minuto. Seguir haciendo de éste un sitio mejor. Seguir aprendiendo. Seguir amando. Y sobre todo, seguir recordándote. 



Rutinas (sabias) de otoño

Los otoños en Madriz siempre son sabios. Siempre. Es por eso que este verano que ya casi es otoño me devuelve las rutinas olvidadas en los trasiegos del día a día del curso dos mil quince - dos mil dieciséis. Aquellas rutinas que, a pesar de hacerme sonreir como una niña con zapatos nuevos, fueron relegadas al baúl de los recuerdo por demasiados proyectos e incertidumbres. 
Pero este curso no será igual. Porque si en otoños pasados ocurrieron mi lápiz de labios rojo o el ceviche y  la locura tapapiesera, en éste ocurrirán las neurolecturas, los estómagos tranquilos y las rutinas que sabiamente el otoño me ha vuelto a traer. 


"Un desorden milimétrico me acerca hasta el lugarlleva a cabo mi propósito de ser cuchillo y presa a la par"
Vetusta Morla. Cuarteles de Invierno

Fiestas de despedida

Ya hace tiempo que comenzó la cuenta atrás y no es que no me importe, es que simplemente sé que lo hará. Así que vamos a preparar fiestas de despedida, por doquier y a todas horas, por todos los días que se marcharán. 
En realidad, las fiestas de despedida ya empezaron hace algunos meses entre cenas, viajes, amantes de varias noches y conversaciones infructuosas. Ya estaba tomada una decisión que no se desarrolló hasta el vigésimo noveno día de aquel agosto de dos mil dieciseis cuando ocurrieron los hechos que A. definió como un comienzo de un fluir diferente. Ese día las camas se removieron, aparecieron los números pares en las habitaciones y se escogió la canción que procedía. Con ella en los altavoces, nos fuimos despidiendo de un año lleno de fotos robadas, de días valientes en los que plantamos cara a aquello que no queríamos y de inicios felices de tiza y rotulador.
Seguiremos preparando grandes fiestas de despedida por los días que se marcharán. Pero preparemos también fiestas…

Los dos únicos miembros

"Como si llevara aquí una eternidad, no nos pedimos permiso para preguntar. No hay reglas, no hay contratos, es todo ilegal. Sólo se pone a mi lado así tan normal."

Y me acompañas en mis pasos mientras continuo un viaje que espero nunca termine. Gracias por simplemente estar. 

#letsgotravel